Xavier Barriga

Nacido en una familia de panaderos, empezó su experiencia en el mundo del pan a la edad de los catorce años en el negocio familiar, combinando los estudios con sus primeras masas de pan. Y es allí, donde de la mano de su padre, adquiere sus primeros y valiosos conocimientos de base sobre el arte del pan. Muy pronto descubrió su interés por el arte de elaborar el pan de manera tradicional y asistió a conferencias, cursos y demostraciones técnicas para ampliar sus conocimientos. Finalmente, al cumplir los 23 años, deja el negocio familiar para viajar a Francia, Italia, Portugal y Dinamarca, lugares donde alterna el trabajo con una formación constante.

En 1999, entró a trabajar como asesor técnico de una conocida marca de hornos italiana, además de formar parte del departamento de investigación y desarrollo de una de las harineras más importantes del país. En 2011, decidió impulsar Atecpan, una empresa que se dedicaba al asesoramiento de empresas panificadoras. Fue en 2008 cuando decide abrir su propia panadería en Barcelona para poder mostrar al público su filosofía y su forma de entender el pan. Así, nació Turris, con la ilusión de recuperar el pan de verdad, el pan de toda la vida. La primera tienda se abrió en la calle Aribau y actualmente ya cuenta con 15 tiendas, 10 en Barcelona y 5 en el Vallés.

Xavier Barriga ha publicado diversos libros, todos ellos grandes éxitos de ventas: Pan (Grijalbo ilustrados, 2009), La caja de magdalenas (Grijalbo ilustrados, 2010), Recetas caseras con pan de ayer (Grijalbo ilustrado, 2011), La caja de galletas (Grijalbo ilustrado, 2012), Bollería (Grijalbo ilustrado , 2013)… Además, dispone de una aplicación para iPad con una selección de sus mejores recetas.

“En Turris siempre nos gusta hablar de personas, de oficio, de paciencia, de tacto, de pasión y de creatividad cuando nos preguntan cómo nos definimos o quiénes somos. Aquí intentaremos resumir cómo entendemos nuestro trabajo y el apasionante mundo del pan”

 

– Xavier Barriga

Personas

“En Turris no abrimos los domingos, ni tampoco los festivos. Queremos que nuestro equipo disponga de tiempo. Tiempo para compartir, para disfrutar, para descansar. Y es que un buen pan y un buen servicio no son posibles sin un equipo humano detrás que comparta nuestra pasión por la profesión. Ellos son uno de los grandes secretos de Turris. Juntos formamos un gran equipo al servicio de nuestros  clientes. Turris es mucho más que pan, es un sentimiento, una manera de entender la vida”

Oficio

“El aroma del pan es uno de los primeros recuerdos que tengo. Creo que desde pequeño estaba destinado a ser panadero. De mi padre aprendí a reconocer el tacto de la masa, la espontaneidad de la levadura y el carácter fascinante y noble del pan. Con él aprendí los secretos del pan y a apreciar una profesión de la que siempre me he sentido muy orgulloso. Son sensaciones y recuerdos que no se olvidan y que hoy intentamos transmitir en todo aquello que hacemos en Turris. Queremos hacer panes que demuestren un oficio, una conciencia y un respeto por el oficio de panadero”.

Paciencia

“Para hacer un buen pan se necesita una buena silla porque se debe esperar y tener mucha paciencia. El amasado lento facilita la unión perfecta de todos los ingredientes de la masa obteniendo masas muy húmedas, esponjosas y con un sabor muy característico. No tenemos prisa porque el proceso del pan no es alterable. Durante el reposo se forman los componentes del sabor, el aroma y la conservación del pan. Para nosotros, la paciencia es uno de los secretos para conseguir los panes Turris”

Tacto

“No hay nada como las manos del panadero para saber cuando la masa está a punto. En Turris apostamos por el tacto, por el trabajo realizado con las manos. Por eso, todas nuestras tiendas Turris tienen un obrador propio donde nuestros panaderos forman cada día el pan y la bollería. Queremos que nuestro producto tenga personalidad y necesitamos personas detrás que compartan nuestra manera de entender el mundo del pan. Con las manos conseguimos transmitir a la masa aquello que queremos decirle y al final el pan nos lo agradece”.

Pasión

“Rompo el pan, lo huelo, lo observo y finalmente lo como. Sencillamente…creo que es un instante mágico. ¿Y cómo lo conseguimos? Es sencillo, digo: para hacer un buen pan es necesario entusiasmo, respeto por la profesión, buenas materias primas y mucha, mucha pasión. Cuando crees en aquello que haces, cuando te ilusionas, cuando hay pasión, surge la magia y eso se ve reflejado en el resultado. La dedicación, el compromiso y la pasión por hacer bien las cosas son lo que definen Turris”.

Creatividad

“Una vez leí que quien no inventa no vive y en Turris nos gusta vivir el mundo del pan. Por eso trabajamos para buscar nuevas fórmulas, nuevas combinaciones, nuevos formatos, nuevos sabores. Siempre respetando nuestra manera de entender el pan, manteniendo nuestra esencia. La creatividad nos permite experimentar, atrevernos, hacer sueños realidad y sobretodo sorprender a nuestros clientes. No queremos ser una panadería convencional, queremos que la gente entre con ganas de vivir nuevas sensaciones en Turris”