La vuelta a la escuela

La rutina nos cambia durante el verano

Durante las largas vacaciones de verano de los más pequeños de casa, todos perdemos un poco la rutina, los horarios y los hábitos que tenemos durante el curso académico. Por ejemplo, los niños suelen jugar durante más horas y van a dormir más tarde. Por eso, cuando en septiembre vuelven a las clases, los padres nos toca “volver a cambiar algunas rutinas” con ellos. Lo deberíamos hacer idealmente unos días antes de empezar la escuela, para que se vayan acostumbrando.
Por ejemplo, según los expertos, al final del verano se han de reducir el número de horas de tele, ordenador e internet, e ir haciéndolo gradualmente. Lo más efectivo es permitir un uso razonable y poner siempre un límite de tiempo a las nuevas tecnologías.
Recuerda que siempre es mejor potenciar unos hábitos saludables en familia y llenar las horas libres de actividades de ocio como hacer una excursión, nadar o ir en bicicleta, mucho más beneficiosas porque promocionan la práctica de actividad física entre grandes y pequeños.

 

Adaptarnos de nuevo a la rutina

Como con el tema de los juegos, para conseguir recuperar el ritmo de los horarios y adaptarse a ellos nuevamente, lo que se recomienda es empezar a acostarse más temprano y levantarnos antes, ya desde unos días antes de la vuelta al colegio. Así, cuando llegue el momento de empezar las clases, al menos la rutina de los horarios ya la habremos adaptado!

 

Las comidas

También ahora toca volver a los hábitos alimentarios, debemos organizar de nuevo las comidas de toda la familia, sobre todo entre semana. ¿Cómo?
En primer lugar, no olvidemos la importancia de hacer 5 comidas a lo largo del día:

  • Desayuno: un buen desayuno (entre desayuno y media mañana) puede estar compuesto, por ejemplo, de un vaso de leche, un bocadillo saludable para la escuela y una pieza de fruta.
  • Media mañana: el media mañana en la escuela debe complementar la comida del almuerzo de casa.
  •  Comida: suele proporcionar el aporte de energía y nutrientes más elevado.
  • Merienda: debería incluir algún grupo de alimento similar al desayuno, como un bocadillo o un yogur.
  • Cena: es recomendable que se complemente equilibradamente con la comida. Si nuestros pequeños se quedan a comer en el comedor escolar, seguramente tendremos sus menús en casa y tendremos que planificar bien para poder equilibrar los menús escolares con las cenas en casa de toda la familia.

 

Aunque la cena sea un poco más ligera que la comida, las dos ingestas deben estar compuestas por los mismos grupos de alimentos para cubrir los nutrientes necesarios: verduras u hortalizas, hidratos de carbono complejos (arroz, pasta, patatas, pan u otro cereal) y proteína (legumbre, pescado, huevos o carne). Además de fruta fresca o yogur de postre. Y, para que la cena sea más ligero y de fácil digestión, es mejor que la cena no incorpore preparaciones culinarias muy calóricas, como fritos o guisados.
Como idea final, no olvidemos que hay que evitar dar a los niños sólo lo que les gusta. Los niños, al igual que los adultos, deben comer de todo (o prácticamente de todo), ya que, además variedad en su dieta, más equilibrada resultará.

Y … ¿Sabías que con la vuelta a la escuela de los niños vuelve también el caracol de Turris? Delicioso, el caracol puede formar parte de las comidas de desayuno y merienda de los pequeños, en una dieta equilibrada. Por ejemplo, puedes dar  a tu hijo para merendar el caracolillo y una pieza de fruta natural, como un plátano.

¡Volvemos a la escuela!

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