Conservación de los alimentos

Uno de los factores claves a la hora de eliminar o reducir los microorganismos patógenos de un alimento (aquellos que pueden producir efectos no deseados en el organismo) y de conservarlo debidamente es con la temperatura. Para entenderlo mejor, por un lado tendríamos los rangos de seguridad que comprenden las altas temperaturas (encima de los 65 ºC) y las bajas temperaturas (por debajo de los 5 ºC), Por otro lado, el rango de peligro (entre los 5 ºC y los 65 ºC).

Cuando cocinamos un alimento a altas temperaturas, conseguimos eliminar buena parte de los microorganismos que pueda contener. Con las bajas temperaturas, en cambio, los microorganismos se queda «adormilados». ¿Qué quiere decir eso? Pues lo que sucede es que buena parte de las bacterias no son capaces de reproducirse pero tampoco desaparecen. ¿Qué pasa con los alimentos a temperatura ambiente? Las bacterias se encuentran en las condiciones más favorables para multiplicarse en este rango de temperaturas. Por este motivo, los especialistas en seguridad de alimentos recomiendan no mantener los productos frescos a temperatura ambiente durante ,más de 2 horas.

 

7 consejos para conservar correctamente los alimentos

Mantén la nevera siempre entre 0 ºC y 3-4 ºC

La nevera es un método de conservación a bajas temperaturas que nos permite guardar alimentos frescos durante más tiempo y, además, alimentos ya cocinados durante un periodo de 3-5 días. Para que los alimentos no se estropeen antes de hora, es importante mantener la nevera a temperatura adiente y procurar en la medida de lo posible que ésta no aumente.

Para ello, procura no llenar la nevera al máximo, ya que puede dificultar que el aire frío circule por toda la nevera, no abrirla con mucha frecuencia ni dejar la puerta abierta mucho tiempo. ¡Piensa bien todo lo que necesitas antes de abrir la nevera!

Evita guardar en la nevera alimentos todavía calientes

Cuando introduces en la nevera un producto que todavía está caliente, la temperatura de la nevera aumenta. Es aconsejable dejar enfriar antes el alimento y cuando esté frío, guardarlo dentro de un recipiente de uso alimentario y colocarlo en la nevera.

Cambia de envase los productos de lata una vez abiertos

Los productos de lata, como el tomate triturado que encuentras en los supermercados, una vez abiertos hace falta traspasarlos a otro envase (ya sea de plástico o de vidrio) porque la lata con el frío puede oxidarse y contaminar el alimento.

Coloca cada alimento en su estantería correspondiente

Ten en cuenta que la temperatura de la nevera no se distribuye de la misma manera en todas las estanterías y que no todos los alimentos necesitan la misma temperatura para conservarse. Entonces, ¿dónde se tiene que colocar cada estantería de la nevera? Pues recuerda que la parte superior está menos fría que el resto, se usa para dejar yogures, queso, embutidos curados, productos ya cocinados o semiconservas.

Las estanterías del medio acostumbran a estar más frías, ahí se guarda la carne, el pescado, el marisco… siempre dentro de un recipiente cerrado herméticamente.

Los cajones inferiores, en cambio, están diseñados para poder guardar las frutas y verduras, dos productos que se deterioran con facilidad cuando el frío los toca directamente.

Por último, puedes aprovechar los compartimentos especiales de la puerta para guardar los huevos, las bebidas, las mermeladas, las salsas, la leche… ¡Cada cosa a su sitio!

Evita volver a congelar un alimento una vez descongelado

El congelador es otro método de conservación de los alimentos a bajas temperaturas (-18 ºC) que nos permite guardar productos durante meses. Si un alimento sufre una descongelación de golpe, descongelas más cantidad de la esperada o finalmente no cocinarás lo que has descongelado, es importante no volver a congelar este alimento. Como regla general, únicamente se puede volver a congelar un alimento descongelado si, previamente, lo cocinamos. ¡No te olvides!

Procura no descongelar los alimentos a temperatura ambiente

Se tiene que evitar los alimentos a temperatura ambiente durante mucho tiempo y, normalmente, para descongelar un alimento se necesitan unas cuantas horas (sobre todo si se trata de piezas grandes). Es aconsejable que planifiques con tiempo lo que cocinarás para poderlo traspasar con tiempo del congelador a la nevera. También puedes descongelar el producto con agua fría (nunca caliente), no obstante, para hacerlo hace falta que el producto esté bien cerrado y que el agua no toque directamente su superficie.

Mira la etiqueta 

Los productos envasados incluyen en la etiqueta  información referente a las condiciones de uso y conservación. En caso de duda, revisa siempre la recomendación del fabricante.

¡Pequeños trucos que marcan la diferencia!