La tradición de la mona de Pascua

¿Por qué “mona” de Pascua?

Etimológicamente, parece que la palabra “mona” proviene del árabe antiguo, en el que “munna” significa “obsequio”. Un tributo de arrendamiento de tierras que se pagaba durante la antigüedad con cocas y huevos duros. Otras teorías creen que la palabra proviene del latín “munda”, que quiere decir “limpia, bonita” y de “mundum”, “panera adornada y llena de objetos”. La costumbre se podría haber extendido por Roma, donde este regalo en forma de coca habría tomado el nombre de “monus”. Esta evolución del nombre podría explicar la nomenclatura actual.
La existencia de la mona de Pascua está documentada desde el siglo XV, a pesar de que muchos historiadores aseguran que, probablemente, es todavía más antigua. Las primeras apariciones fueron en Cataluña y Valencia. En Cataluña, la tradición dicta que los padrinos o abuelos tienen que regalar en esta fecha a sus ahijados o nietos la mona el domingo de Pascua o Pascua Florida, tradicionalmente después de la misa. El lunes de Pascua la tradición era reunirse diferentes familias o grupos de amigos y comer la mona todos juntos.

 

La mona tradicional

Actualmente, las monas presentan una gran diversidad de formas, ingredientes y colores, a pesar de que no siempre ha sido así.
Tradicionalmente, cuando se hacía en casa, era un roscón circular con una masa parecida a la del pan, pero más azucarada. Hecha a partir de harina, huevo y azúcar, con huevos de gallina incrustados. En algunos lugares, en vez de la forma circular, se le daba forma de muñeco con el huevo en la boca o en el vientre.
De hecho, comer huevos por Pascua no es una tradición únicamente catalana, sino que es una práctica muy extendida en muchos pueblos de Europa, donde además hay la costumbre de vaciar, pintar y decorar estos huevos. El huevo es el símbolo de la fecundación y la creación en casi todas las culturas. Se cree que los huevos se introducían simbolizando la fertilidad. La tradición decía que se tenía que poner un huevo por cada año de edad del niño.

 

Cambio: de la tradición a la actualidad

Durante el siglo XIX aparece el chocolate procedente de América, y es en este momento cuando la tradicional forma de la mona empieza a cambiar.
A partir de aquí, la mona empieza a recibir formas más elaboradas. El pastel comienza a elaborarse con harina, azúcar, mantequilla, huevos y chocolate. Se pierde la sencillez inicial y las presentaciones son más complejas. Hoy en día, las monas de Pascua se decoran con plumas, fruta confitada, huevos u otras figuras de chocolate.
Aparte del cambio físico que han sufrido, también han experimentado cambios en su simbología. Antiguamente, la llegada de la Pascua representaba el regreso de la libertad de comer después de haber pasado la Cuaresma, una época de reflexión y penitencia. Para muchas personas esta tradición ha perdido el cariz cristiano y ha adoptado una nueva simbología muy actual: las figuras que coronan los pasteles, normalmente hechas de chocolate, acostumbran a representar famosos del mundo del deporte, personajes de series infantiles o de películas que los niños conocen.

 

Conservando la tradición

Desde los obradores de Turris, las monas de Pascua conservan la esencia con la cual empezó la tradición. La mona está elaborada con harina, azúcar, mantequilla, huevos, masa madre, sal, canela, vainilla y limón. ¡Deliciosa! Un huevo de chocolate y unas plumas son la decoración para acompañar este dulce.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicar comentario